viernes, 26 de octubre de 2012

Enfermedades virales mas comunes






Hepatitis B

 


Consideraciones generales:

Hepatitis significa inflamación del hígado. Inflamación es la hinchazón dolorosa y de color rojo que ocurre cuando los tejidos del cuerpo se infectan o lesionan. La inflamación puede causar que los órganos no funcionen adecuadamente.
El hígado es un órgano que desempeña muchas funciones importantes:
• Elimina sustancias químicas dañinas de la sangre
• Combate las infecciones
• Ayuda a digerir los alimentos
• Almacena nutrientes y vitaminas
• Almacena energía
• Usted no puede vivir sin hígado.

Definición:

Es una enfermedad infecciosa del hígado causada por el virus de la hepatitis B, perteneciente a la familia Hepadnaviridae (virus ADN hepatotrópico Caracterizada por necrosis hepatocelular e inflamación. Puede causar un proceso agudo o un proceso crónico, que puede acabar en cirrosis (pérdida de la “arquitectura” hepática por cicatrización y surgimiento de nódulos de regeneración) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática e incluso la muerte.

Historia:

El primer brote de hepatitis B se registró en 1885. Como consecuencia de un brote de viruela en 1883 se vacunaron a 1289 astilleros utilizando linfa de otros individuos. Tras varias semanas, y hasta ocho meses más tarde, 191 trabajadores vacunados enfermaron con una forma de ictericia que fue diagnosticada como hepatitis sérica. Otros empleados que fueron inoculados con lotes diferentes de linfa humana permanecieron sanos. La publicación de Lurman se considera un ejemplo clásico de estudio epidemiológico, concluyendo que la linfa contaminada fue la fuente de la epidemia. Más tarde, muchos casos similares se reportaban después de la introducción en 1909 de agujas hipodérmicas que han sido utilizados y reutilizados en varias oportunidades para la administración de Salvarsán para el tratamiento de la sífilis. Aunque se había sospechado de la existencia de un virus desde el trabajo de MacCallum en 1947, Dane y sus colegas descubrieron en 1970 las partículas virales bajo un microscopio electrónico. A principios de 1980, el genoma del virus fue secuenciado y las primeras vacunas fueron experimentadas.
El virus fue descubierto finalmente en 1963, cuando Baruch Blumberg, un genetista en los Institutos Nacionales de Salud en los Estados Unidos, puso de manifiesto una inusual reacción entre el suero de individuos poli transfundidos y el de un aborigen australiano. Pensó que había descubierto una nueva lipoproteína en la población indígena que llamó antígeno Australia, más tarde conocido como el antígeno de superficie de la hepatitis B (HBsAg).
En 1967, después de varios estudios, se publicó un artículo que muestra la relación entre este antígeno y la hepatitis. Blumberg recibió en 1976 el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de este antígeno y el diseño de la primera generación de vacunas contra la hepatitis.

Agente causal:

La hepatitis B es causada por un virus del género Orthohepadnavirus perteneciente a la familia Hepadnaviridae conocido con el nombre de virus de la hepatitis B (VHB). El virus tiene aproximadamente 42 nm de diámetro con un ADN que es parcialmente de doble cadena de unos 3200 pb de largo encapsulado por una cápside, el cual está a su vez cubierta por una envoltura viral rodeado por lípidos y proteínas incrustadas en su superficie. La proteína viral de superficie (HBsAg) tiene tres formas principales, L, M y S.
El virus de la hepatitis B consta de ocho genotipos (A-H), los cuales se distribuyen de forma desigual geográficamente.

Epidemiología:

La hepatitis B es endémica en China y otras zonas de Asia. La mayoría de las infecciones se producen en esa región durante la infancia, y el 8%-10% de la población adulta está infectada de forma crónica. El cáncer hepático causado por la hepatitis B es una de las tres primeras causas de cáncer en el hombre, y también es una causa importante de cáncer en la mujer en esa región.
También hay tasas elevadas de infección crónica en la cuenca del Amazonas y en el sur de Europa oriental y central. Se calcula que un 2%-5% de la población general de Oriente Medio y del subcontinente indio padece infección crónica. En Europa occidental y Norteamérica, la población con infección crónica no llega al 1%.
Se calcula que en el mundo hay unos 2000 millones de personas infectadas por el VHB y más de 350 millones con infección hepática crónica. Cada año mueren unas 600 000 personas a causa de los efectos agudos o crónicos de la hepatitis B.

Contagio:

El virus de la hepatitis B se propaga a través de la sangre y otros fluidos corporales. La infección se puede presentar si la persona:
• Recibe transfusiones de sangre.
• Tiene contacto con sangre en escenarios de atención médica.
• Se ha sometido a tatuajes o acupuntura con instrumentos contaminados.
• Ha compartido agujas al consumir drogas.
• Ha tenido relaciones sexuales sin precaución con una persona infectada
El virus de la hepatitis B se le puede transmitir a un bebé durante el parto o poco después si la madre está infectada.
El riesgo de llegar a infectarse de manera crónica depende de la edad de la persona en el momento de la infección. La mayoría de los recién nacidos y alrededor del 50% de los niños infectados con hepatitis B desarrollan hepatitis crónica. Sólo unos pocos adultos infectados con VHB desarrollan dicha afección crónica.
Los modos de transmisión son los mismos que los del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), pero el VHB es entre 50 y 100 veces más infeccioso. A diferencia del VIH, el VHB puede sobrevivir fuera del organismo durante 7 días como mínimo, y en ese lapso todavía puede causar infección si penetra en el organismo de una persona no protegida por la vacuna.

La trasmisión más frecuente en los países en desarrollo puede ser:

• Perinatal (de la madre al recién nacido durante el parto);
• Infecciones en la primera infancia (infección que pasa desapercibida por contacto estrecho con personas infectadas en el hogar);
• Prácticas de inyección peligrosas;
• Transfusiones con sangre contaminada;
• Relaciones sexuales sin protección.
En muchos países desarrollados (por ejemplo, los de Europa occidental y Norteamérica), las características de la transmisión son diferentes a la de los países en desarrollo. En los primeros la mayoría de las infecciones se transmiten entre adultos jóvenes por contacto sexual o consumo de drogas inyectables. El VHB representa un importante riesgo laboral para los profesionales sanitarios.
El VHB no se transmite por alimentos o agua contaminados, y tampoco en contactos ocasionales en el lugar de trabajo.
Un 90% de los lactantes infectados en el primer año de vida sufren infección crónica; un 30% a 50% de los niños infectados entre el año y los cuatro años desarrollan infección crónica.
En los adultos:
Un 25% de los adultos con infección crónica adquirida en la infancia mueren de cirrosis o cáncer hepático relacionados con el VHB;
Un 90% de los adultos sanos infectados por el VHB se recuperan y se ven completamente libres del virus en un plazo de seis meses.

Usted no puede contraer la hepatitis B al:

• Estrecharle la mano a una persona infectada
• Abrazar a una persona infectada
• Sentarse junto a una persona infectada.

Patogenia:

La mayor parte del daño del virus de la hepatitis B se debe a la respuesta del cuerpo a la infección. Cuando la respuesta inmunitaria del cuerpo detecta la infección, envía células especiales para combatirla. Sin embargo, estas células que combaten la enfermedad pueden llevar a la inflamación del hígado. El daño hepático también interfiere con la capacidad del cuerpo para deshacerse de la bilirrubina, un producto de la descomposición de glóbulos rojos viejos. Esto lleva a que se presente ictericia (coloración amarillenta de los ojos y del cuerpo) y orina turbia (coluria).

Sarampión



Definición:

El sarampión es una enfermedad infecciosa, febril y contagiosa producida por un virus de la familia paramixovirus, que se caracteriza por un sarpullido (exantema en términos médicos) que comienza en la cara y se va extendiendo hacia el cuerpo y las extremidades.

Historia:

Aunque el sarampión fue referido en la antigüedad por médicos griegos y romanos, y confundido con otras enfermedades exantemáticas como la escarlatina y la viruela, fue Rhazes, un médico árabe, el que en siglo IX lo diferenció de la viruela, en su obra “De morbilis et variolis”.
Ingrassia en Italia y Sydenham en el Reino Unido lo diferenciaron de la escarlatina. A finales del siglo XVIII, Home, en Edimburgo, demostró la contagiosidad del sarampión y posteriormente Panum en 1846, en las islas Faroe, corroboró su contagiosidad, confirmó que la diseminación únicamente es a través de la vía respiratoria por contacto de un humano con otro, y precisó que el periodo de incubación era de 2 semanas aproximadamente y que proporcionaba inmunidad duradera de por vida.
En 1954, Enders y Peebles consiguieron cultivar el virus salvaje del sarampión en células de tejido renal humano, lo que supuso el paso previo para la obtención de la vacuna que empezó a utilizarse en EE.UU. en 1963.
Las primeras epidemias de sarampión registradas, tuvieron lugar en el Imperio Romano y en China hace 1800 años. Durante los siglos XVIII y XIX se reportaron varias epidemias de sarampión en Europa.
El primer reporte en América lo realizó John Hall en Boston en 1657. Home en 1758 intentó inmunizar contra sarampión utilizando una técnica similar a la variolización.
El enantema del sarampión fue descrito detalladamente por Koplik en 1896.
Los primeros que lograron aislar el agente infeccioso fueron Enders y Peebles en 1954, aislando el virus en cultivo de células renales humanas o simianas a partir de un paciente con sarampión. También demostraron la capacidad del suero de pacientes convalecientes de neutralizar el efecto citopático del virus.
El desarrollo de vacuna contra sarampión inició con la posibilidad de poder cultivar el virus, su adaptación para crecimiento y atenuación en cultivo tisular de embrión de pollo. Después de varios ensayos clínicos desde 1958 hasta 1962, se obtuvieron vacunas de sarampión crecidas en cultivos tisulares inactivadas (“muertas”) y atenuadas (“vivas”), disponibles para su uso general en 1963. En 1965 se iniciaron las Campañas Nacionales de vacunación contra sarampión en Estados Unidos.
La inmunización con la vacuna antisarampionosa tipo Schwarz se comenzó a finales de los años 60 y a finales de los años 70 se cambió la cepa Schwarz por la Edmonston Zagreb.

Contagio:

Se transmite por vía respiratoria, o sea, a través de los estornudos y la tos. Afecta sobre todo a niños o adultos jóvenes, aunque, afortunadamente, desde el comienzo de la vacunación la enfermedad es cada vez menos frecuente en países como el nuestro.
Se puede transmitir desde tres días antes de iniciar la fiebre y la tos, y hasta cuatro días después de que aparece la erupción o exantema.

Síntomas:

Después de un periodo variable, tras el contagio (de 7 a 14 días), el niño comienza con un cuadro catarral con gran afectación, con fiebre elevada, obstrucción nasal, tos seca y ojos rojos (conjuntivitis), que pueden ir acompañados de malestar general, dolores musculares, molestias con la luz (fotofobia) e hinchazón (edema) en los párpados. Unos 3 días más tarde aparece el sarpullido que se inicia en la cara y se va extendiendo en los 3 días siguientes hacia el cuerpo y extremidades, incluidas las palmas de las manos y las plantas de los pies. Coincidiendo con el inicio del exantema, pueden verse en la mucosa de la boca unas manchas blanquecinas que son muy típicas de la enfermedad y que pueden ayudar al diagnóstico (manchas de Koplick) aunque permanecen muy poco tiempo. En unos 4 a 6 días, el sarpullido va desapareciendo en el mismo sentido en que apareció, dejando algo de descamación. La recuperación completa se produce alrededor de los 7-10 días del inicio del exantema.

Diagnóstico:

El diagnóstico debe ser confirmado por un médico, ya que suele hacerse únicamente por los signos y síntomas (la clínica) y se necesita algo de experiencia para no confundirlo con otras enfermedades. Se confirma por laboratorio mediante muestras de sangre, orina y muestra de la garganta (exudado faríngeo):

Tratamiento:

No hay tratamiento específico.
En los casos típicos, el tratamiento se realiza en el domicilio y está dirigido a los síntomas, por lo que se utilizan antitérmicos para controlar la fiebre (p. ej. paracetamol), lavados frecuentes de los ojos, luz tenue (antes se ponía una luz roja en la habitación) y se aconseja ofrecer líquidos abundantes para prevenir la deshidratación. No se precisan antibióticos, a no ser que se haya surgido alguna complicación infecciosa bacteriana como la neumonía, etc.
Se debe evitar la ingesta de aspirina y jarabes con codeína en niños menores de 12 años.

Complicaciones:

A pesar de que se considera una enfermedad vírica benigna, el sarampión puede provocar complicaciones incluso en niños sanos. Las más frecuentes son la otitis media, la diarrea y la neumonía, pero las más graves, aunque raras, son las que afectan al sistema nervioso central (cerebro, cerebelo, etc.) como son la encefalitis (1 de cada 1000 casos) que se presenta en las semanas siguientes al sarampión o la panencefalitis esclerosante subaguda (1 de cada 100.000), que aparece años más tarde.
Si el sarampión afecta a personas que tienen disminuidas sus defensas (inmunodeprimidas) o están desnutridas (como en países del tercer mundo), la evolución puede ser mucho más complicada e incluso, poner en peligro la vida.

Prevención:

La mejor prevención es evitar el contagio por lo que, como los humanos somos el único reservorio del virus, si conseguimos que los niños no padezcan la enfermedad, el virus desaparecerá, como ya ha ocurrido con la viruela, otra enfermedad vírica que está erradicada.
Por el momento, la manera que tenemos de evitar que los niños padezcan el sarampión es que no entren en contacto con niños que lo padezcan y sobre todo vacunarlos.
La vacuna del sarampión se administra junto a las vacunas de otras dos enfermedades víricas: la rubeola y las paperas (parotiditis), en lo que se conoce como vacuna triple vírica. Los gérmenes que se introducen en el organismos a través de la inyección están vivos pero muy atenuados (no producen la enfermedad) de modo que permiten a los niños producir defensas (anticuerpos) frente a estas enfermedades, evitando que puedan padecerlas en el futuro. La vacuna se administra dentro del calendario vacunal en dos dosis, con la primera a partir del año de edad y la segunda un tiempo después, que puede variar desde los 3-4 años a los 11-14 años.
La vacuna es eficaz, es decir, evita la enfermedad durante el resto de la vida en más del 90 % de los niños con la primera dosis. Con la segunda dosis se consigue proteger a la mayoría de los que no quedaron protegidos con la primera. Además, la vacunación evita la aparición de las complicaciones neurológicas graves.
En algunos casos, puede haber dudas acerca de si un niño ha padecido alguna de las enfermedades contra las que protege la vacuna triple vírica. Esto no es muy importante, porque la recomendación actual es vacunar a los niños con la “triple vírica” a pesar de haber presentado alguna de las enfermedades (sarampión, rubéola o paperas).
La vacuna triple vírica, como cualquier medicamento, puede tener efectos secundarios no deseados que suelen ser leves. Los más frecuentes son molestias locales en el lugar de la inyección que aparecen el día de la administración o manifestaciones generales como fiebre o sarpullido leve (parecido al sarampión) que pueden aparecer una semana después (entre 5 y 12 días).
Aunque se ha relacionado a esta vacuna con diferentes enfermedades como autismo, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, etc., no hay ninguna evidencia de tal relación, mientras que si la hay, como se ha podido comprobar en algunos países, entre la disminución de las coberturas vacunales (porcentaje de niños que han sido vacunados del total de los que debían estarlo) y la aparición de epidemias de sarampión.
En países en vías de desarrollo con problemas graves de malnutrición la administración preventiva de vitamina A, al aumentar la inmunidad o capacidad de defenderse de las infecciones, previene la mortalidad infantil por varias enfermedades infecciosas, entre ellas el sarampión.

Recomendaciones en caso de epidemia:

Niños: de 6 a 11 meses con una dosis de vacuna de sarampión-rubéola (doble viral o SR) preliminar haciendo énfasis que se debe de aplicar la dosis del esquema al año de edad; niños de 1 a 6 años que no han sido vacunados debe aplicarse vacuna sarampión-rubéola-parotiditis (Triple Viral o SRP) y a los de 7 a 39 años que no cuenten con antecedente de vacunación a partir del año 2000, se le aplicará sarampión-rubéola (doble viral o SR).
Así como a los trabajadores de: turismo, mercados, sexo comercial, de salud, del magisterio y alumnos de secundarias, preparatorias y profesionales que vivan o laboren alrededor de las áreas de riesgo.
Los adultos mayores de 40 años no ameritan vacunación porque hay una alta probabilidad de haber padecido la enfermedad y tener protección natural contra el sarampión.

Gripe o resfriado



Consideraciones generales:

Uno de los problemas de la gripe es que sus síntomas son muy similares a los de los resfriados comunes, lo que provoca que mucha gente crea que padece la gripe cuando lo que tiene en realidad es un vulgar catarro. Algunos de los síntomas que pueden ayudar a distinguirla son la fiebre alta (en los cuadros catarrales no suelen alcanzarse temperaturas tan elevadas), su aparición repentina, y la duración de los síntomas, que pueden llegar a durar entre una y dos semanas. Otros de los síntomas que permiten reconocer la enfermedad son el dolor de cabeza, la congestión nasal, dolor de garganta y tos seca, los dolores abdominales y articulares, el agotamiento extremo y en algunos casos incluso problemas gastrointestinales.
En este sentido muchos facultativos admiten que muchos de los procesos que tienen lugar en la temporada de gripe, coincidiendo con los cambios térmicos, tienen un diagnóstico clínico que no corresponde con el de la gripe.

El resfriado o catarro común

Definición:

El catarro común es una infección vírica de las vías respiratorias altas, que normalmente cursa sin fiebre y se manifiesta con inflamación de las vías respiratorias superiores: nariz, garganta, tráquea, laringe, senos nasales y oído.
Ayuda a crear defensas para posteriores infecciones víricas. Existen más de 200 tipos de virus que pueden causar el resfriado.

Frecuencia:

Es muy habitual sufrirlo varias veces al año, aunque estemos sanos.
Se ha observado mayor incidencia con los cambios de estaciones (en los países tropicales estación lluviosa y estación de verano). Todos los niños, incluidos los sanos, tienen varias infecciones catarrales al año (entre 7 y 14). Son la forma más natural para que el niño adquiera sus defensas contra los distintos virus a los que estamos expuestos a lo largo de nuestra vida.

Causas:

El tipo de virus varía según la estación del año. Por ejemplo, los resfriados en verano suelen estar causados por un picornavirus, mientras que en épocas de lluvias suelen ser infecciones causadas por paramixovirus o mixovirus, rinovirus, coronavirus y otros.
Entre un 30-60% de los catarros están causados por rinovirus. Otros virus que también pueden causarlo son los virus paragripales (parainfluenza), los coronavirus y el virus sincitial respiratorio.

Contagio:

Es un proceso que se contagia fácilmente, a través del contacto directo con objetos o a través de gotitas de saliva lanzadas al hablar o al estornudar.

Síntomas:

El periodo de incubación viral dura entre 24 y 72 horas. Tras este periodo comienza a aparecer molestias nasales con aumento de la mucosidad nasal y la consiguiente congestión, esta mucosidad es al principio clara y acuosa y posteriormente se transforma en un moco espeso y persistente que puede llegar a ser purulento. Pueden aparecer molestias faríngeas con picor y dolor de garganta.
En ocasiones, más frecuentemente en niños, puede acumularse moco en la zona de los oídos, apareciendo molestias por desequilibrio de presiones entre el exterior y la trompa de Eustaquio. Si se acumula gran cantidad de moco y se sobreinfecta da lugar a una otitis media, causando dolor, en estas ocasiones es necesario acudir al pediatra. Habitualmente el catarro cursa sin fiebre, pero, sobre todo en niños pequeños o personas inmunodeprimidas, puede existir un aumento de temperatura.

Tratamiento:

No existe un tratamiento específico para la causa del resfriado dado que está causado por numerosos tipos y cepas de virus, y suele ser autolimitada.
Tratamiento sintomático:
No es necesario el uso de antibióticos, ya que se trata de una enfermedad vírica y no bacteriana.
Si aparece fiebre, cefalea, malestar general es conveniente tomar paracetamol, ácido acetilsalicílico o ibuprofeno.
Descongestionantes nasales: se emplean fármacos alfa-adrenérgicos o simpaticomiméticos que actúan reduciendo la congestión nasal y facilitando la ventilación nasal. Pueden administrarse por vía tópica (por la nariz) o por vía sistémica.
• Descongestionantes tópicos: efedrina, fenilefrina, fenoxazolina, tramazolina, oximetazolina, xilometazolina…Los descongestionantes nasales por vía tópica tienen menos efectos a nivel sistémico pero pueden dar lugar al efecto rebote, es decir cuanto más medicamento se use mayor congestión nasal. La dosis recomendada suele ser 3-4 veces al día.
• Descongestionantes sistémicos: efedrina, fenilpropanolamina, pseudoefedrina. Los descongestionantes nasales por vía sistémica tienen la ventaja de que la duración de su acción es mayor y producen menos irritación local. No producen efecto rebote pero tienen la desventaja que provocan efectos a nivel sistémico como puede ser un aumento de la presión arterial, aumento de la glucosa…
La forma de administración en gotas es más conveniente en niños pequeños. En adultos y niños mayores se recomiendan los espray y nebulizadores. Se administran en posición vertical, presionando una vez en cada fosa nasal. A los 3-5 minutos se sonará la nariz para extraer el moco. Son de uso exclusivamente individual. – En el proceso catarral pueden darse dos tipos de tos. La tos improductiva o seca y la tos productiva que ayuda a eliminar la mucosidad y por lo tanto no es conveniente suprimirla a no ser que sea tan molesta que impida el sueño o realizar una actividad normal.
* Acetilcisteína, Ambroxol, Bromhexina, Carbocisteína…En el caso de que la tos sea productiva es necesario beber abundantes líquidos para facilitar la salida del moco y en ocasiones se pueden tomar fármacos mucolíticos y fármacos expectorantes que son sustancias capaces de aumentar el volumen de las secreciones bronquiales y de estimular los mecanismos de eliminación.
* En el caso de que la tos sea seca e improductiva se puede utilizar fármacos antitusígenos que inhiban, a nivel central, el reflejo de la tos. Es necesario ser cuidadoso con estos fármacos porque pueden provocar numerosos efectos secundarios a nivel del sistema nervioso central. En este grupo se encuentran la codeína y el dextrometorfano.

Se debe consultar:

• Cuando sean pacientes con riesgo: niños pequeños, embarazadas, ancianos, personas con una enfermedad de base o inmunodeprimidas.
• Cuando exista aumento de la dificultad respiratoria.
• Cuando la expectoración tenga un aspecto verdoso o sanguinolento
• Cuando exista fiebre mayor de 39,5ºC (39,3 ºC si el niño es menor de 2 años)
• Si la fiebre dura más de 4 días o reaparece tras haber estado sin fiebre durante 24 horas.
• Si aparece dolor o supuración de oídos
• Si existe mal estado general
• Si la tos no disminuye pasados lo días, es intensa y dificulta las actividades normales.

Varicela

Enciclopedia de Síntomas y Enfermedades por Médicos de El Salvador




¿Qué Es?

Enfermedad contagiosa que produce una erupción de ampollas por todo el cuerpo, causada por el virus varicela-zóster.
Es más común en niños, pero puede afectar a cualquier edad.

Causas

Infección por el virus herpes zoster.
Se contagia de persona a persona, mediante gotitas aéreas o por contacto con la erupción cutánea de la persona infectada.
El período de incubación (desde que se coge la infección hasta que esta se manifiesta) es de 10 a 21 días.
El recién nacido está inmune si la madre padeció la enfermedad antes ó durante el embarazo. La inmunidad disminuye entre los 4 y 10 meses.

Sintomas

Fiebre.
En los adultos puede presentarse síntomas parecidos a la gripe.
Erupción cutánea:en todo el cuerpo, incluye cabeza, pene, el interior de la boca, nariz, garganta y vagina.
Más intensa en el tronco, sin afectar a las palmas de las manos ni a las plantas de los pies.
Comienza como manchas, para pasar a vesículas (pequeñas ampollas) con líquido claro que posteriormente se enturbia (pústulas), rompiéndose finalmente para dar lugar a costras.
A lo largo de la enfermedad van apareciendo nuevos brotes, por lo que al mismo tiempo se pueden encontrar los distintos estadíos evolutivos juntos.
Muy pruriginosa (produce mucho picor).
Finalmente se produce una importante descamación de la piel, curando, si no se sobreinfecta, sin cicatriz.

Riesgo

El SIDA y el uso de medicamentos inmunosupresores aumentan la gravedad de la infección y la posibilidad de complicaciones.

Prevención

La inyección de inmunoglobulina es válida para personas con alto riesgo como son:

Embarazadas,
Personas bajo tratamiento anticanceroso
Idem. Inmunosupresor.
En los países occidentales hay una vacuna viva atenuada que se utiliza preventivamente.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico.
El tratamiento se dirige hacia el alivio de los síntomas, sobre todo el picor:

Usar compresas de agua fría para reducir el picor.

El paciente debe estar en ambiente más bien fresco para evitar más erupción y molestias.

Cortar las uñas para evitar que el rascado conduzca a una infección secundaria.

Baños frecuentes con jabón, idealmente de avena, y agua.

Medicación tópica contra la picazón en base a anestésicos ó antihistamínicos tópicos siempre que aquellos no causen alergia en la piel.

Las lociones de calamina ó mentol, refrescan y reducen el picor.
Si hay fiebre tomar paracetamol. No usar aspirina porque puede provocar una reacción grave.
El médico le podrá prescribir compuestos antihistamínicos por vía oral, como polaramine, benadryl ó atarex, para aliviar el picor.
El aciclovir y otras medicaciones anti-virus, son útiles si se comienza la administración en las primeras 24-48 horas.

Complicaciones

Infección bacteriana secundaria de las vesiculas, por el rascado.
En este caso pueden quedar cicatrices permanentes.
Infección ocular viral.
Neumonia.
Encefalitis.
Síndrome de Reye (si se usan salicilatos).
Miocarditis.
Artritis.

Pronóstico

La recuperación es espontánea.

Los niños se recuperan en 7-10 días.

Los adultos tardan un poco más y desarrollan complicaciones con más frecuencia.

La inmunidad es de por vida una vez sufrida la enfermedad.
Si hay infección secundaria, pueden aparecer problemas en personas inmunocomprometidas y en pacientes del SIDA.
El virus puede permanecer dormido en las raices de los nervios, reapareciendo al cabo de muchos años como herpes zoster.

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